Compartir: el delito del siglo XXI

Campaña de la IACC que engloba la falsificación de productos físicos y la copia digital en delitos inimaginables

Hace unos días compartimos una pequeña reseña del funcionamiento de Internet, en particular del Sistema de Nombres de Dominio y las instituciones ligadas a este sistema. Platicábamos que el hecho de que las instituciones estén establecidas bajo un sistema legal de un determinado país (Estados Unidos) implican un control del gobierno de ese país sobre la red mundial.  Este control siempre ha sido puesto en entredicho por mas de una persona, sin embargo, para muchos de nosotros puede no parecer tan obvio y por lo tanto queda lejos de nuestro interés, aunque como usuarios de Internet, debería importarnos.

Estados Unidos es un país que se hace llamar defensor de los derechos y la democracia, aunque la realidad es que siempre defiende los intereses de las grandes corporaciones y en particular, para el tema que nos concierne, de las llamadas “industrias del contenido” como son disqueras, editoriales, televisoras y la industria cinematográfica. El control de Internet ha comenzado a ejercerce de manera notoria en apoyo a estas grandes corporaciones, utilizando el sistema legal de Estados Unidos para lanzar demandas millonarias sin sentido, suspendiendo ciertos dominios, interviniendo los correos electrónicos, reclamando información privada a los proovedores de diferentes servicios de Internet y aterrorizando a las personas responsables de una simple acción: compartir.

Un caso muy sonado de una demanda absurda es la de la Recording Industry Association of America (RIAA) contra LimeWire. La RIAA se ha caracterizado por encabezar campañas en contra de las descargas musicales por Internet, estando presentes en casos tan sonados y tan antiguos como el de Napster e incluso en otros menos sonados, pero muy absurdos como el caso del Cloud Player de Amazon, en el que afirmaban que Amazon debió haber pedido permiso a la RIAA para sacar su reproductor musical en la nube.

Regresando al caso de LimeWire, la RIAA decía que LimeWire le debía en daños 75 trillones de dólares, cantidad que supera el producto interno bruto de el mundo entero. Aunque el juez dijo que la petición era absurda, Limewire perdió la demanda simplemente por ofrecer un programa para compartir archivos, que en los términos de la DMCA implica el haber propiciado o facilitado la copia ilegal de materiales protegidos con Copyright. Siguiendo este argumento, deberíamos también perseguir a aquellos que se dedican a la fabricación de armas, porque propician o facilitan la muerte de miles de personas. Pero en el caso de las armas es diferente, porque es una industria muy redituable, mientras que el compartir libremente no le deja dinero a las grandes industrias.

Otro caso impactante es el del proceso penal en contra de Brian McCarthy, un ciudadano de Estados Unidos que mantenía el sitio http://channelsurfing.net, sitio que fue cesado, simultáneamente con otros sitios, por el gobierno de este país por violar el Copyright de varias cadenas de televisión. La cosa no se detuvo allí, la policía pidió a la compañía que registró el dominio, toda la información sobre la persona que lo había registrado. De esta información obtenida, encontraron un correo electrónico de gmail. La policía se dirigió a Google para pedir toda la información privada del usuario de ese correo. Finalmente, la policía pidió a las compañías de publicidad que brindaban servicio de pago por click en channelsurffing, la información privada del usuario, incluyendo la cantidad de dinero que le habían pagado a McCarthy.

Con todas las compañías prestadoras de servicio con sede en Estados Unidos, al gobierno de este país le fue muy sencillo apresar a McCarthy, dando pruebas de que ganó alrededor de $90,000 USD con la publicidad del sitio. Lo mas impactante del caso es que aunque los cargos son relativos a infringimiento de Copyright, la demanda en contra de McCarthy y su sitio jamás menciona la palabra copia, pues este sitio no copiaba nada sino que era, textualmente de la demanda, un sitio de ligas. La demanda describe el sitio como un sitio que se dedicaba a ordenar y facilitar a las personas ligas a otros sitios que transmitían programas de televisión de paga, principalmente eventos deportivos. Las ligas eran ordenadas y actualizadas diariamente de acuerdo a los eventos deportivos que serían transmitidos. Haciendo click en ellas se accedía a un live streaming de otros sitios con servidores fuera de los Estados Unidos que transmiten el material protegido.

Si pusiéramos una liga a un video de Youtube o insertáramos el video en nuestro sitio como es común hacerlo con estos videos, tendríamos que preocuparnos, pues si el material tuviera Copyright entonces de acuerdo a la demanda en contra de McCarthy estaríamos facilitando el acceso a material protegido y seríamos unos delincuentes. Además de esto, la incesante campaña de asociaciones como la International AntiCounterfeiting Coallition (a quien le debemos que México haya comenzado a comprar licencias para fotocopiadoras) hacen presión para que no se trate de cualquier delincuente, sino de un delincuente cometiendo la peor atrocidad de todos los tiempos. Con una campaña en la que se mezcla la falsificación de objetos físicos con las copias digitales, la palabra piratería es relacionada con delincuencia organizada, pornografía infantil, esclavitud laboral infantil y como su propia campaña lo dice: cosas peores.

Además de las campañas de la IACC hay muchas otras entidades que bombardean con campañas para tratar de inculcar que el acto de copiar es algo malo, cosa que se está expandiendo por todo el mundo, llegando al grado de existir campañas enfocadas en niños, para que se les inculque la creencia de que solo tienes que comprar “original”. A este paso vamos a llegar pronto al punto ridículo en el que un libro será de uso personal e intransferible y serás un delincuente si permites a alguien leerlo y no pensar si quiera en regalarlo o revenderlo, pues es “contenido” protegido.

Compartir es una actividad humana necesaria, históricamente cumple con la función de hacer conocer al resto de las personas algo. Es compartiendo como hemos llegado a conocer nuestra historia y nuestra cultura. La copia digital es algo totalmente revolucionario, pues nos brinda la posibilidad de que el conocimiento y la cultura lleguen prácticamente a todas las personas sin costo alguno. Si pudiéramos generar alimentos de la misma forma en que podemos copiar un archivo digital, ¿dudaríamos en acabar con el hambre del mundo? ¿Sería compartir un delito?

No debemos dejarnos engañar, compartir no es un delito, no se puede generar dinero de una copia cuyo costo fue casi nulo, llegaríamos a absurdos como el de la RIAA en el que todo el dinero del mundo se destinaría a un trabajo que ya fue realizado, pagado en su momento y que no está generando nada nuevo, sino al contrario, absorbiendo todas las riquezas futuras de la producción básica humana. La mejor opción es comenzar a rechazar todo el material que no pueda ser compartido, que aunque es una tarea difícil, casos como el de España y la lucha contra la SGAE, en el que varios establecimientos comerciales se organizan para no tener que pagar a la SGAE al no utilizar música de artistas de esta entidad, nos muestran que no es imposible.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s