Liberando el conocimiento

El día martes 19 de junio fué arrestado Aaron Swarts. fundador de la organización Demand Progress. Este sitio ha realizado campañas enfocadas a la protección de los derechos de los ciudadanos de Estados Unidos, varios de estos, relacionados con la libertad en Internet, tales como la campaña en contra de Protect IP, Internet Blacklist y Three strikes.

La razón del arresto fué una acusación hecha por la corte del distrito de Massachusetts bajo diversos cargos de fraude electrónico. Según es descrito en la acusación de la corte, Aaron se conectó varias veces a la red de visitantes del MIT para descargar artículos científicos del archivo de JStor, página que se dedica a la digitalización de publicaciones científicas.

Pese a que para cualquier persona esto no representa una acción ilegal, la corte afirma que la red de visitantes del MIT es de uso exclusivo de las personas afiliadas de algún modo al MIT. Aaron no lo era, pues únicamente tenía acceso a la red dada la proximidad de las instalaciones en las que él se encontraba. Tampoco se considera delito descargar las publicaciones de JStor para quienes compren el acceso o tengan el acceso a través de una institución que pague a JStor, siempre y cuando lo hagan de un modo definido por JStor. En el caso de Aaron, él utilizó un proceso para automatizar la descarga de publicaciones, por lo que ese modo de descarga se considera como un fraude electrónico.

La página de Demand Progress explica de un modo mas simple la acusación anterior: Aaron está acusado de descargar muchos artículos científicos. Algunos han dicho que esta afirmación no explica que el hecho de que utilizó un proceso automático para descargar los artículos lo convierte en ilegal, ni que la dirección IP asignada a su computadora fué bloqueada y tuvo que cambiar varias veces la dirección MAC de su computadora para obtener una nueva dirección IP y continuar descargando artículos, lo que constituye otro delito, además de que la red del MIT no debía ser utilizada por él, lo que lo convierte en un acceso no autorizado.

Todo lo anterior son acciones que bajo las leyes de Estados Unidos son un crimen penalizable por varios años en prisión, por lo que, en caso de mostrar pruebas de los hechos narrados en la acusación, resultaría culpable. Por otro lado, tampoco se dice que JStor es una organización sin ánimos de lucro que se dedica a digitalizar publicaciones científicas para facilitar su acceso y conservación fuera de las universidades. Al igual que muchas otras bibliotecas digitales, el acceso a cualquiera de sus publicaciones tiene un costo, ya sea por artículo, por cuota anual individual o por una cuota pagada por las universidades para permitir el acceso a sus estudiantes.

Lo que tampoco se dice es que una gran cantidad de publicaciones del archivo de JStor deberían de estar en el dominio público, dada su fecha de publicación, mientras que JStor sigue cobrando el acceso a ellas. Finalmente, lo que nadie dirá con respecto a este caso, es que la información y la cultura deberían ser libres, razón suficiente para dejar de criminalizar el acto menos costoso en la era digital: compartir.

Pese a que ni JStor ni el MIT presentaron cargos en contra de Aaron, el caso sigue en pie y muchas personas están organizando protestas para pedir su liberación. Una protesta digital destacable es la de Greg Maxwell, quien posee una copia digital de las publicaciones de la revista “Philosophical Transactions of the Royal Society” y que puso a disposición de todos mediante un archivo torrent que contiene 33 GB de publicaciones científicas históricas, además de un manifesto en el que explica las razones de su protesta, que incluyen el apoyo a Aaron y su desacuerdo con la centralización y restricción del conocimiento, que ha resultado en un gran negocio.

Debemos recordar que las leyes no son necesariamente justas en todo momento. En algún punto determinado de la historia de la humanidad leyes como la del copyright resultaban útiles, pero a medida que pasa el tiempo y el mundo cambia, las leyes no pueden permancer de la misma manera. Las acciones por las que se acusa a Aaron sí representan un delito bajo las leyes actuales de ese país, así como muy probablemente lo sea la distribución del archivo torrent. Sin embargo, no hay que buscar la culpabilidad o inocencia bajo ese mismo conjunto de leyes obsoletas que se arrastra desde hace años, hay que replantear los hechos y preguntarnos: ¿Es delito descargar muchos artículos científicos?

Philosophical Transactions of the Royal Society

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